Publicado el 16/05/2025 por Administrador
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Este miércoles, Uruguay amaneció con el corazón enlutado. El país entero, y buena parte de América Latina, inició el último adiós a José “Pepe” Mujica, expresidente uruguayo y símbolo viviente de una política humana, ética y profundamente comprometida con los más humildes. Mujica falleció el 13 de mayo a los 89 años, en su modesta chacra en Rincón del Cerro, rodeado de su esposa, la también exmandataria Lucía Topolansky, y de sus más íntimos compañeros.
El gobierno nacional decretó tres días de duelo oficial y organizó un funeral de Estado que se ha convertido, más allá de las formalidades, en una verdadera manifestación popular de gratitud y respeto. Desde temprano, el cortejo fúnebre partió desde su residencia rumbo al Palacio Legislativo, donde se instaló la capilla ardiente. Las calles de Montevideo se llenaron de ciudadanos con flores, pañuelos blancos y banderas, muchos visiblemente conmovidos, rindiendo homenaje a quien consideran un referente moral irremplazable.
Durante su mandato (2010-2015), Mujica lideró transformaciones profundas: legalizó el matrimonio igualitario, el aborto y la marihuana, convirtiendo a Uruguay en un ejemplo de vanguardia en derechos sociales. Sin embargo, su legado va mucho más allá de las leyes: vivió con austeridad, donó gran parte de su salario como presidente, rechazó los privilegios del poder y predicó siempre con el ejemplo. "El poder no cambia a las personas, solo revela quiénes son", solía decir.
El actual presidente, Yamandú Orsi, expresó su pesar con un mensaje sencillo pero contundente: “Se fue el mejor de nosotros”. A lo largo del día, líderes latinoamericanos como Gustavo Petro, Gabriel Boric, Lula da Silva y Claudia Sheinbaum compartieron palabras de admiración, reconociendo en Mujica no solo a un dirigente, sino a un faro ético que trascendió ideologías.
El velorio estará abierto al público hasta las 6 de la tarde. Posteriormente, se realizará una ceremonia privada en el Cementerio Central de Montevideo, donde los restos de Mujica descansarán en el Panteón Nacional. En las afueras, se espera una vigilia espontánea de ciudadanos que lo acompañarán con cantos, mate y palabras sencillas, como las que tanto valoraba.
La historia de Mujica está marcada por la resistencia: guerrillero tupamaro, pasó más de una década en prisión, buena parte de ella en condiciones infrahumanas durante la dictadura. Lejos de volverse un hombre resentido, salió en libertad con una lección de vida: “El odio te encadena. El amor, aunque duela, te libera”.
Hoy, Uruguay despide a un hombre que eligió no acumular riquezas ni títulos, sino afectos y coherencia. Pepe Mujica no necesitó trajes caros ni discursos grandilocuentes para ganarse un lugar entre los grandes de la historia. Su legado no se mide en obras de cemento, sino en valores que atraviesan generaciones: honestidad, humildad, y una profunda vocación de servicio.